La Porota. Por Laura Etcharren
La Porota es una simulación cultural en todas sus esferas. Campo que ha tocado, campo que ha destrozado. Juega a la sofisticación con pequeños toques excéntricos. Solo que esa excentricidad lo vuelve alguien demasiado previsible. Obvio.
Tiene una gran imaginación. Pero no es García Márquez. Su “escritos” lo demuestran. También algunos viajes fantásticos que solo se encuentran en su cabecita traviesa, juguetona. Un poco chanchita.
Le gusta olfatear a la gente. Como si fuese un perro. Sentir sobre su piel las sábanas. Y si puede, bañarse en masa.
Lo cierto es que a La Porota el apodo le calza justo. Es más Porota que las Porotas que con desprecio critica cuando las ve pasar caminando, luego de hacer las compras.
“Radiografía de mi país. La Argentina que me duele” se llama su libro. A mí me duelen los oídos cada vez que lo escucho y mis ojos se irritan cada vez que lo veo en algún zapping.
Es por eso, que además de esto -“Soy un hombre de 58 años, canoso y con panza; tengo poco pelo y hablo con una voz que conoce el país entero…”- con la mejor de las ondas y como sugerencia, podes agregar que sos: La Porota.
Así lo llaman por lo bajo, a escondidas, con picardía y a penas un poquito de malicia, a Oscar González Oro.
Porque amigos son los amigos y porque es muy lindo que la gente se quiera.
(Oscar González a punto de ir a buscar el pico, la pala y por qué no, la escoba)

0 comentarios: